El placer del sexo oral. Zonas del placer femenino

Las sensaciones voluptuosas de una mujer son múltiples. Las caricias pueden afectar a muchas zonas sensibles…

El clítoris

Es el único órgano humano cuya única función es la de procurar placer. Es por tanto, el blanco ideal para las estimulaciones de todo tipo, cuando lo que se desea llegar hasta el fondo del placer. Su sensibilidad varía mucho, dependiendo de cada mujer. Algunas prefieren las estimulaciones marcadas, otras más suaves y otras prefieren las caricias indirectas alrededor del clítoris, que – demasiado sensible – no soporta los contactos directos. Una zona desconocida: la raíz del clítoris que remonta hasta la parte delantera del hueso del pubis, una estimulación muy marcada en este lugar también puede conducir al orgasmo.

Los labios pequeños
Inflados bajo el efecto del deseo, forman una especie de embudo a la entrada de la vagina. Si se hinchan, significa que contienen cuerpos eréctiles y que son órganos sexuales. Sin embargo, son menos besados que los labios de la boca, cuando procuran un placer infinitamente más sexual. ¡Una pena!

La entrada de la vagina
Una boca puede besar la apertura de la vagina, una lengua puede deslizarse por ella algunos centímetros. ¿Es insuficiente para procurar placer? Por supuesto. Las zonas más erógenas de la vagina están situadas cerca de su entrada, la cual es muy móvil: puede abrirse y cerrarse, autorizar la entrada o prohibirla. Es todo un juego posible, un juego extremadamente íntimo…

Los senos
Estimular los pezones, mamarlos como haría un bebé es extremadamente excitante para la mayoría de las mujeres. Las que no sienten nada significa que no se han tomado el precio suficiente para descubrirlo. ¿Porqué procura tanto placer? Al mamar o chupar los pezones se provoca una secreción, la ocitocina, la hormona del orgasmo… y de la inyección de la leche, en la mujer que da el pecho. Por lo que realmente vale la pena insistir un poco.

El interior de los muslos
Las mujeres prefieren las caricias centrífugas, es decir, las que parten de la periferia para llegar hasta el blanco. Comenzar por los muslos para llegar al sexo es una buena trayectoria. Acariciar, mordisquear, lamer el interior de los muslos para llegar hasta a la zona sexual hace aumentar progresivamente la excitación y la tensión. ¡Y lo afirman los expertos en preliminares!

El perineo

Por detrás de la vulva, entre la entrada de la vagina y la del ano, se encuentra una zona de la piel, a veces olvidada por las caricias. Sin embargo, también aprecia que se ocupen de él, que se le bese, se le acaricie… Menos sensible que el clítoris, la zona próxima del ano puede revelarse extremadamente erógena en algunas mujeres.

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